
Comenzó cuando tenía 17 años. Era la madrugada del 27 de Julio de 1997, y por motivos que algún día les contaré, me secuestraron y sin piedad me mataron. Los días de mi secuestro fueron terribles, ya que me encontraba atado y golpeado. Estaba solo, ellos eran muchos. Nunca imaginé que existieran seres humanos con la sangre tan fría para matar. Sí, así fue. Después de unos días de secuestro decidieron matarme, y el 16 de Agosto se deshicieron de mi cuerpo en el kilómetro 17 de la ruta 68, sector Noviciado. Mi familia. Mis amigos y los miles de chilenos que rezaban por mí, me encontraron
pero muerto. Solo mis padres supieron la verdad desde el primer momento. Esa verdad se llama secuestro y 7 años después se llama impunidad.
Mi crimen como el de muchos otros no ha conocido la palabra justicia, pero hoy confío en ti. Hoy, cuando leas mi mensaje sé que me recordarás y te unirás a esta causa. Y sé que juntos haremos que mi historia se llame justicia y así demostrarle a mis asesinos que no existe el crimen perfecto, que no existe una injusticia sin justicia, y que durante estos 7 años no he sido yo quién los ha llamado asesinos, es más bien el recuerdo de ese niño que rogaba a Dios que no lo mataran!
Nicolás Gómez Villas
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