Hablemos de Seguridad
Nos echan del trabajo,
nos cierran los hospitales y las escuelas
nos dejan sin casa,
nos persiguen si nos reunimos en la calle,
nos matan de hambre
y si nos quejamos, nos mata la policía.
¿En que país queremos vivir?
Les suena conocido? Esta reflexión es de Los Independientes de Boedo y San Cristóbal a quienes se suma el grupo de Psicología Independiente El Brote, integrantes del Movimiento Piquetero argentino, a la cual nosotros hemos decidido sumarnos desde la perspectiva nacional.
Desde los medios y voces oficiales insisten con la seguridad como un problema que atañe a todos, pobres y ricos, ante la cual todos estamos por igual expuestos, igual de indefensos ante la violencia irracional. La derecha a través de los medios de comunicación y con la complacencia del Gobierno, ha instalado la sensación de inseguridad en nuestras vidas, y ante ella solo podemos asistir impotentes al despliegue de tecnologías de control y sometimiento social. (Cámaras en las calles, verificación de identidad hasta en la mas pichiruche repartición pública, modernos equipos de represión, comunicación y transporte, mas cárceles y policias)
Nos quieren hacer pensar que sólo tendremos seguridad cuando en la calle haya más policías que personas, cuando las cárceles estén abarrotadas de jóvenes marginales (de hecho, ya lo están) y cuando, en definitiva, nadie salga de sus enrejadas casas por temor a ser víctima de algún delito. Pero esa seguridad es para quienes detentan el poder; para los grandes empresarios y sus lacayos en el gobierno. Es la seguridad que instalan para poder seguir explotándonos, para asegurarse el mantenimiento DE SU ORDEN SOCIAL.
El brazo armado del empresariado.
Cada día esta mas claro, que Carabineros, Investigaciones y Gendarmería, funcionan como el poder armado del empresariado. Para ello están reforzados con miles de guardias privados, empresas de seguridad y guardias municipales. Lo vemos en la represión brutal a quiénes salen a protestar en Santiago, Valparaíso, Lota, Iquique o cualquier lugar de Chile; en la verdadera fuerza de ocupación que mantiene carabineros en territorio mapuche, donde controlan, aterrorizan y humillan a comunidades indefensas; en la fiereza con que persiguen a los vendedores ambulantes; en los allanamientos masivos a poblaciones con el pretexto de la droga; como si en este país no supieramos que con plata de la droga la Dictadura financiaba los lujos de Pinochet y a los aparatos de seguridad... es un secreto a voces que la coca sin olor elaborada por Berrios en la Planta de Químicos del Ejército en Talagante bajo el mando del coronel Huber, fue heredada por los CNI, con Marcos Pinochet y Albaro Corbalán a la cabeza y hasta el día de hoy les sigue dando dividendos. Explica de paso los millones de dólares de la familia Pinochet en bancos norteamericanos especializados en lavar dinero.
Para limpiar la imagen de un Poder Judicial corrompido y clasista, que avaló todos los crímenes de la Dictadura, el Gobierno de la Concertación impulso la Reforma Procesal Penal, en la que supuestamente se velaría por igual, por los derechos de víctimas y acusados. Como entiende el Estado chileno la Justicia quedo de manifiesto, cuando 11 comuneros mapuches, sindicados como autores de incendio terrorista, fueron exonerados de los cargo por un tribunal oral el 2002; se anulo el juicio y se volvió a someterlos a proceso (!?). Acaban de ser condenados por el Tribunal de Angol a la pena de 10 años de cárcel, ante el estupor de la comunidad nacional e internacional.
Para nosotros, trabajadores ocupados y desocupados, estudiantes y jóvenes, pobladores y dueñas de casa, la inseguridad no es solamente la ola delictiva.
Para nosotros inseguridad es:
El 20% de la población que se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
Cientos de miles de personas sin empleo y otros tantos sobreexplotados en trabajos precarios, para aumentar las ganacias de los capitalistas. No por nada este año subimos al séptimo lugar a escala mundial, con respecto a la injusta distribución de los ingresos. El 10% más rico de la población se apropia del 47% del ingreso nacional.
Los sistemas de salud y educación desmantelados, mientras empresarios y políticos se siguen robando las platas fiscales.
Un futuro de miserias, cesantía, frustraciones y sometimiento para millones de jóvenes y niños que no tendrán ninguna oportunidad, sino somos capaces de enfrentar al sistema.
No tener ninguna respuesta a las necesidades más básicas de alimentación y vivienda; porque mientras Lagos se vanagloria de estar venciendo la pobreza... las 2 millones 800 mil personas que el gobierno reconoce como pobres, nos cagamos de hambre, frío e impotencia.
Ser hambreados, humillados y encarcelados por funcionarios al servicio del capital, que se escudan tras el cargo oficial y que acatan servilmente las ordenes del empresariado y sus amos norteamericanos y europeos.
La violencia delictiva, que nos azota también con dureza, es una consecuencia ineludible de las aberrantes condiciones sociales en que nos encontramos.
Porque no queremos vivir en un país donde la única seguridad que importe sea la de los ricos y poderosos; y al 90% por ciento de la población que masca la goma, cada vez que exige sus derechos se le persiga y criminalice.
Porque queremos un país donde todos tengamos derecho a una vida digna, sin temor al abuso patronal y funcionario...
Hablemos de Seguridad y organicémonos para conseguirla !
nos cierran los hospitales y las escuelas
nos dejan sin casa,
nos persiguen si nos reunimos en la calle,
nos matan de hambre
y si nos quejamos, nos mata la policía.
¿En que país queremos vivir?
Les suena conocido? Esta reflexión es de Los Independientes de Boedo y San Cristóbal a quienes se suma el grupo de Psicología Independiente El Brote, integrantes del Movimiento Piquetero argentino, a la cual nosotros hemos decidido sumarnos desde la perspectiva nacional.
Desde los medios y voces oficiales insisten con la seguridad como un problema que atañe a todos, pobres y ricos, ante la cual todos estamos por igual expuestos, igual de indefensos ante la violencia irracional. La derecha a través de los medios de comunicación y con la complacencia del Gobierno, ha instalado la sensación de inseguridad en nuestras vidas, y ante ella solo podemos asistir impotentes al despliegue de tecnologías de control y sometimiento social. (Cámaras en las calles, verificación de identidad hasta en la mas pichiruche repartición pública, modernos equipos de represión, comunicación y transporte, mas cárceles y policias)
Nos quieren hacer pensar que sólo tendremos seguridad cuando en la calle haya más policías que personas, cuando las cárceles estén abarrotadas de jóvenes marginales (de hecho, ya lo están) y cuando, en definitiva, nadie salga de sus enrejadas casas por temor a ser víctima de algún delito. Pero esa seguridad es para quienes detentan el poder; para los grandes empresarios y sus lacayos en el gobierno. Es la seguridad que instalan para poder seguir explotándonos, para asegurarse el mantenimiento DE SU ORDEN SOCIAL.
El brazo armado del empresariado.
Cada día esta mas claro, que Carabineros, Investigaciones y Gendarmería, funcionan como el poder armado del empresariado. Para ello están reforzados con miles de guardias privados, empresas de seguridad y guardias municipales. Lo vemos en la represión brutal a quiénes salen a protestar en Santiago, Valparaíso, Lota, Iquique o cualquier lugar de Chile; en la verdadera fuerza de ocupación que mantiene carabineros en territorio mapuche, donde controlan, aterrorizan y humillan a comunidades indefensas; en la fiereza con que persiguen a los vendedores ambulantes; en los allanamientos masivos a poblaciones con el pretexto de la droga; como si en este país no supieramos que con plata de la droga la Dictadura financiaba los lujos de Pinochet y a los aparatos de seguridad... es un secreto a voces que la coca sin olor elaborada por Berrios en la Planta de Químicos del Ejército en Talagante bajo el mando del coronel Huber, fue heredada por los CNI, con Marcos Pinochet y Albaro Corbalán a la cabeza y hasta el día de hoy les sigue dando dividendos. Explica de paso los millones de dólares de la familia Pinochet en bancos norteamericanos especializados en lavar dinero.
Para limpiar la imagen de un Poder Judicial corrompido y clasista, que avaló todos los crímenes de la Dictadura, el Gobierno de la Concertación impulso la Reforma Procesal Penal, en la que supuestamente se velaría por igual, por los derechos de víctimas y acusados. Como entiende el Estado chileno la Justicia quedo de manifiesto, cuando 11 comuneros mapuches, sindicados como autores de incendio terrorista, fueron exonerados de los cargo por un tribunal oral el 2002; se anulo el juicio y se volvió a someterlos a proceso (!?). Acaban de ser condenados por el Tribunal de Angol a la pena de 10 años de cárcel, ante el estupor de la comunidad nacional e internacional.
Para nosotros, trabajadores ocupados y desocupados, estudiantes y jóvenes, pobladores y dueñas de casa, la inseguridad no es solamente la ola delictiva.
Para nosotros inseguridad es:
El 20% de la población que se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
Cientos de miles de personas sin empleo y otros tantos sobreexplotados en trabajos precarios, para aumentar las ganacias de los capitalistas. No por nada este año subimos al séptimo lugar a escala mundial, con respecto a la injusta distribución de los ingresos. El 10% más rico de la población se apropia del 47% del ingreso nacional.
Los sistemas de salud y educación desmantelados, mientras empresarios y políticos se siguen robando las platas fiscales.
Un futuro de miserias, cesantía, frustraciones y sometimiento para millones de jóvenes y niños que no tendrán ninguna oportunidad, sino somos capaces de enfrentar al sistema.
No tener ninguna respuesta a las necesidades más básicas de alimentación y vivienda; porque mientras Lagos se vanagloria de estar venciendo la pobreza... las 2 millones 800 mil personas que el gobierno reconoce como pobres, nos cagamos de hambre, frío e impotencia.
Ser hambreados, humillados y encarcelados por funcionarios al servicio del capital, que se escudan tras el cargo oficial y que acatan servilmente las ordenes del empresariado y sus amos norteamericanos y europeos.
La violencia delictiva, que nos azota también con dureza, es una consecuencia ineludible de las aberrantes condiciones sociales en que nos encontramos.
Porque no queremos vivir en un país donde la única seguridad que importe sea la de los ricos y poderosos; y al 90% por ciento de la población que masca la goma, cada vez que exige sus derechos se le persiga y criminalice.
Porque queremos un país donde todos tengamos derecho a una vida digna, sin temor al abuso patronal y funcionario...
Hablemos de Seguridad y organicémonos para conseguirla !
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